IV Ruta de las Ermitas de Ayerbe

La asociación Apiac en colaboración con el Ayuntamiento de Ayerbe organizan la IV Ruta de las Ermitas  de Ayerbe.

Rellene el Formulario de Inscripción para la marcha solidaria senderista del domingo, 17 de Diciembre de 2017.
Salida: 8:30 h del Ayuntamiento de Ayerbe, Concentración para acreditarse a partir de las 7.30 h.
Ruta: 20 kms

Formulario de Inscripción:

 

Importe a ingresar:

IMPORTANTE: Por favor hacer el ingreso de 8 euros en cuenta bancaria de APIAC en Bantierra:

ES47 3191 0321 2445 5920 0722

Un Reino de cuento

Érase una vez, un Reino lleno de largos inviernos y veranos llenos de vida.

Ese Reino, era un poco extraño, en él no había un rey y una reina, había muchos, muchos. La experiencia de los años les concedía esa posición.

Vivían en casas pequeñitas, pero esas casas eran sus hogares que proporcionaban la paz y la tranquilidad que buscas cuando tienes años. Tenían además, sus animalitos y sus huertos que ayudaban a tener un motivo cada día para seguir disfrutando de una vida plena, fuera ya del castillo y sin las obligaciones que tuvieron.

Eran, los libros abiertos del Reino, cuando alguno teníamos una duda o necesitábamos saber sobre la historia del Reino, acudíamos a ellos.

Niños y niñas, nuestros príncipes y princesas, nuestro futuro lleno de vida y de risas, llenos de libertad para correr, subir y bajar.

Y en el medio, nosotros, los protectores de ese entorno, cuidadores del legado que con tanto cariño nos habían pasado nuestros reyes y reinas.

Y llegaba la noche, y, nuestra giganta de Riglos abrazaba a nuestros niños para protegerles de cualquier cosa que les pudiera hacer daño.

Y, al abrir los ojos, con la energía de los pocos años, corrían a hacer cosquillas a Colorado, Pisón, Fire, Puro y Frechín sin dejar a un lado a Cuchillo y Visera para que todos fueran felices. Las risas de nuestros Mallos se oían por tooooodo el Reino.

Mientras nuestros hijos crecían, nosotros nos preocupábamos de cosas cotidianas, aunque siempre teníamos en nuestra mente a un ogro muy, muy malo, el ogro que siempre tenía mucha, mucha sed.

Como en todo cuento, siempre hay un malo al que con paciencia y con razón tienes que intentar vencer.

Pero ese ogro que siempre tenía mucha, mucha sed era muy, muy tozudo y no hacía más que ponernos tristes y pensar que, ese Reino de tantos, tantos años pudiera desaparecer.

El cuidado por la naturaleza, sus senderos, su río, sus árboles, sus pájaros, sus animales, inculcado por nuestros reyes y reinas nos hacía fuertes para seguir adelante e intentar conseguir que ese ogro que siempre tenía mucha, mucha sed se diera cuenta que ni para él ni para nosotros era bueno lo que hacía.

Un día, mientras los niños jugaban en el Molinaz y bajaban y subían a remojarse en nuestro amado río, se oyó al ogro, que siempre, siempre tenía mucha sed. Preocupados, muy preocupados, subimos hasta la piedra Gritadera a avisarles que vinieran.

Mientras ellos corrían hacia nuestro puente de hierro, ese que era la unión con el resto del Reino y nosotros bajábamos para encontrarnos con ellos, llegó el ogro que siempre tenía mucha, mucha sed y con la fuerza que da el miedo nos dirigimos a él.

Nosotros no queremos hacerte daño, por favor, por favor, no nos hagas tú tampoco.

Se relajó y nos escuchó.

Tú necesitas agua y nosotros te damos tooooooda la que quieras pero, no necesitas un vaso tan grandote, coge el agua y al lado de tu casita la puedes guardar. Allí la tendrás cuando la necesites y así, no nos asustarás cuando vienes tan enfadado.

¿No te parece una gran idea?

El ogro que siempre, siempre tenía mucha sed, se sentó allí, junto al puente mientras, niños y grandes esperábamos una respuesta.

Después de unos minutos, alzó sus ojos y atentamente lo escuchamos.

Considero, que tenéis razón, que vuestra forma de vida es muy importante para que nada de lo que hay, de todo lo que os rodea que es magnífico se pierda, que sois esenciales para que la vida de este paraíso perdure. Yo vendré a veros para saludaros y comprobar que todo sigue igual. No me tengáis miedo, cuidaré con vosotros de este Reino de cuento.

Y cuenta la leyenda que, gracias a esos silencios aprendemos todos a escuchar y saber que, a veces, estamos equivocados.

Y aquel ogro que siempre, siempre tenía mucha sed ahora ya no la tiene porque nunca le falta un vaso lleno al lado de su casita.

Y, ese Reino, lleno de corazones como Mallos siguen luchando y viviendo por un Reino de los Mallos siempre vivo.

 

Este cuento lleno de optimismo está lleno de realidades por parte de todos los que disfrutamos día a día de este entorno. Esperamos que como todo cuento que se precie este se cumpla y consigamos por fin la libertad de nuestro Reino.